Crítica BACH AL COMPÁS 29 julio 2008

Martes 29 julio 2008/Núm. 174 Diarios Neue Luzerner Zeitung Neue Urner Zeitung Neue Schwyzer Zeitung Neue Obwaldner Zeitung Neue Nidwaldner Zeitung Neue Zuger Zeitung

FLAMENCO - A PESAR DE LOS COMPASES

Johann Sebastian Bach entendía sus suites como meros bailes estilizados. En la antigua hilandería Neuägeri por fin se han convertido en movimiento.

La Castaño baila flamenco con suites de Bach como si hubiera sido concebida para ello.

DE JÜRG RÖTHLISBERGER

En el cuarto concierto de la presente edición del festival "Sonidos de verano" se ha podido ver este domingo una combinación muy peculiar en la antigua hilandería Neuägeri. Thomas Demenga interpretó la suite de Johann Sebastian Bach para violonchelo solo junto con la atractiva bailaora de flamenco Bettina Castaño. Bajo las mejores premisas se ofreció una experiencia de concierto insólita pero inolvidable.

Pese a que se han perdido los manuscritos originales, nadie duda de Bach como autor de estas seis suites para clave solista compuesta en su llamada época de Köthen. Las copias más antiguas que se conservan muestran diferencias en algunos detalles, lo que invita por sí mismo a la improvisación.

Ésta fue la excusa perfecta para la libre combinación de los distintos movimientos de la composición. Se inició con una allemande de la cuarta suite, seguida de un programa hacia delante y atrás, que concluyó con la realización de aproximadamente la mitad de la notación completa. Thomas Demenga convenció desde el primer tono, no solo por su excelente técnica, sino también por su claridad en el concepto general, como solo se puede conseguir con una pieza de este tipo tras décadas de análisis.

Intenso contacto visual

Y también se pudo apreciar que la partenaire, Bettina Castaño, no solo conocía las suites de Bach por grabaciones sino que desde su juventud ella misma toca el violonchelo, lo que llevó a una conjunción extraordinaria. El intenso contacto visual con el violonchelista que, en la mayor parte de las ocasiones tocaba sin sus partituras, crearon la mezcla idónea entre el programa preestablecido y la improvisación.

Johann Sebastian Bach nunca trabajó con coreógrafos, de hecho, ya durante su composición, entendía los movimientos de la suite como meros bailes estilizados. Hubo un predominio de los minuetos, courantes y gigas, sin embargo en el caso de la zarabanda, esto es, la más parecida en apariencia al flamenco español, la bailaora supo pausar de una forma muy conseguida y eficaz durante el preludio de la tercera suite que, desde el punto de vista del compás no se da en absoluto para el baile, para lograr una trasposición perfecta al movimiento. Uno de los puntos culminantes fue la zarabanda de la sexta suite, ya que la dificultad de sus movimientos hace que sea temida incluso entre los más expertos, cosa que la bailaora supo dominar con maestría.

Bettina Castaño lució cinco preciosos vestidos que no solo le dieron color y movimiento a la actuación, sino que le permitieron realizar pequeñas pausas para cambiarse, lo que es necesario incluso para las bailaoras de flamenco profesionales, que no pueden estar todo el tiempo ininterrumpidamente sobre el escenario.

La guardilla logra superar la prueba

La planta superior a modo de guardilla que, aunque con un techo un tanto bajo es muy espaciosa, aprobó con sobresaliente su idoneidad para este evento. La Castaño recibió un gran aplauso de su público por su elegancia, perfección en el baile, virtuosismo y fuerza, a la vez que elegancia. Su interpretación del baile supuso un enriquecimiento para la suite. Y el sonido del violonchelo ligeramente ampliado sonó de forma natural en todo el espacio, lo que incluso hizo que a nadie le pareciera molestar la gigante estatua de Buda situada detrás del músico. El largo e intensivo aplauso final tuvo como respuesta por parte de los artistas la repetición de la tercera zarabanda, esta vez con baile flamenco para acompañar al violonchelo.

 „Sentir la música para poder expresarla bailando.“

Bettina Castaño