Crítica Flamenco y violines cíngaros 4.11.2008

Diario Uster Tagblatt de 4.11.2002 de Iréne Maier

Una noche de flamenco llena de superlativos

Flamenco excepcional de una bailaora fuera de serie

La tan anunciada noche de flamenco en la sala municipal Uster con los artistas Bettina Castaño y el grupo de violinistas Berky-Teufelsgeigen no solo no defraudó sino que superó ampliamente las expectativas previas.

En el escasamente decorado escenario solamente se habían colocado un par de sillas y un precioso cimbal, instrumento típico en orquestas cíngaras. Casi sin que nadie se percatara aparecieron en el escenario los dos guitarristas, El Espina y Miguel Pérez, sentándose en las dos sillas centrales.

Lo que estos artistas ofrecieron a continuación fue música de guitarra flamenca de primera calidad. Su "granaína por rumba" es un flamenco que narra historias pero que no se baila. Estos músicos lograron un gran inicio con una interpretación impresionante y una técnica maravillosa. Una buena introducción para los "violinistas del diablo" que hicieron su aparición a continuación. Con temperamento indomable, gracia y una enorme habilidad se presentaron ante el público. De hecho con tal fuerza que no hubiera sido necesaria la ampliación electrónica de los instrumentos.

El baile del amor y de la tristeza

Y por fin, la tan esperada aparición de Bettina Castaño, que se presentó con movimientos delicados y garbosos, iniciando su baile para acompañar a las "lágrimas de gitano". Un baile que habla del amor, la muerte, el luto, la pasión y también de la alegría y la suerte. Mientras el cantaor narraba su historia acompañado por la música de los guitarristas y las palmadas del Palmero, Bettina Castaño mostró todo su abanico de posibilidades expresivas mediante el baile, unas veces de forma grácil y juguetona, otras apasionada y desbocada. Cuando finalmente se añadió la orquesta de cíngaros, se llegó al punto culminante de la noche. A continuación, y para dejar al público descansar durante unos minutos, el grupo de violinistas Berky Teufelsgeigen y los músicos de flamenco deleitaron a los asistentes con famosas melodías cíngaras.

De nuevo hace su aparición La Castaño con unas alegrías, baile extraordinariamente femenino y apasionado, que se conoce como rey de los bailes de flamenco. Cabe destacar que se baila con un mantón que hace resaltar la feminidad de los movimientos. Bettina Castaño muestra que también aquí es maestra en su materia.

El baile masculino en el flamenco

El inicio tras la pausa estuvo marcado por el baile en solitario de Miguel Pérez acompañado de guitarra, que trasladó a su público al mundo masculino del flamenco con su farruca. Se trata de un baile creado en el siglo XIX por el bailaor Fiaco y que está reservado exclusivamente a los hombres.

Con la "rumba puebla y rumba nueva" los músicos mostraron su magistral conjunción y arte de improvisación. A la cabeza estuvo el cimbalista Ernest Sarközi con una pieza en solitario. A continuación, el cantaor Antonio Saavedra y el Palmero Manuel Salgado, que marcaron distintos ritmos con palmadas y golpes con los pies con tal precisión y rapidez, que dejaría atónitos hasta a los mejores percusionistas. Finalmente las delicadas violas de Jozef Farkas y Emil Hasa y el sutil acompañamiento del contrabajo Tibor Lévai, sin olvidar lógicamente el temperamento rebosante de los violinistas Jan Berky jr. y Martin Sleziak. Todos ellos junto con los dos guitarristas presentados anteriormente constituyeron el mejor apoyo y acompañamiento para el talento sobresaliente de Bettina Castaño. Lo más destacable de esta composición es la interesante interacción entre la impetuosa música cíngara del este y el apasionado flamenco andaluz. Pese a las diferencias son fácilmente reconocibles sus raíces comunes. Como se ha podido saber, la idea y la concepción del programa FLAMENCO Y VIOLINES CÍNGAROS parte de la propia Bettina Castaño, al tiempo que la inteligente construcción dramatúrgica y los arreglos entre violines y guitarras están a cargo del guitarrista El Espina.

 „Sentir la música para poder expresarla bailando.“

Bettina Castaño