Crítica Reutlingen 24 marzo 2011

Fragmento de 8 minutos en YouTube:

http://www.youtube.com/watch?v=n_GgZ4PwWMc

Diario Reutlinger Generalanzeiger

CONCIERTO - Flamenco con la Filarmónica de Wurtemberg y Bettina Castaño en la sala Listhalle

Seductora música corporal

REUTLINGEN: Flamenco es sinónimo de España, Andalucía, música, baile, ...

El director de orquesta y compositor basiliense Thomas Herzog está especializado en música española. El genial Isaac Albéniz está considerado como el creador de una nueva música nacional en España. Este catalán nacido en 1860 murió tempranamente en París en 1909. De él son gran parte de las piezas que se tocaron, entre ellas una serie de estrenos en Alemania. Esta música estaba especialmente dirigida a la bailaora Bettina Castaño, procedente de Sevilla, el centro del flamenco.

Una de las muchas declaraciones de amor de Isaac Albéniz a su patria fue la rapsodia "Catalonia" con tintes burlesque. Dado que marcó el inicio se podría haber esperado que hubiera sostenido un poco más la tensión con algunos toques de humor pero la orquesta estaba claramente expectante de lo que venía a continuación: Bettina Castaño hizo su entrada con un vestido de raso color piel al son de "Asturias (leyenda)" al estilo de tocata, la primera de las tres partes de la "Suite española" compuesta originariamente por Albéniz para piano. Tras "Cataluña" apareció de nuevo, esta vez en rojo intenso, al compás de "Córdoba" sobre el algo escaso escenario y ante la orquesta, que no parecía distraída por la bailaora sino, todo lo contrario, daba la impresión de estar más presente y cargada de tensión que en los intermezzi puramente orquestrales.

Bettina Castaño ofrece una mezcla increíble entre baile expresivo, drama coreografiado y arte en el movimiento junto con percusión corporal que no se ciñe únicamente al sonido de las castañuelas con las que logra superar la música que la envuelve, sino que además logra que el ritmo y el estallido de sus taconazos hagan parecer el clásico claqué como un tranquilo baile de personas mayores. A ello hay que añadirle sus palmadas, los golpes y movimientos con el abanico, los sonidos de sus zapatos revestidos que resaltan por debajo de sus distintos y excitantes vestidos, a veces con larga cola, otras con flecos o volantes.

La actuación de Bettina Castaño cumplió y superó todos los clichés de temperamento racial, ardiente arte de seducción y elegancia abrumadora. En la danza del ritual del fuego del celoso, pieza de un ballet de Manuel de Falla, la furia se convirtió en algo volcánico. La bailaora tiene el arte de expresar con garbo la combinación entre ritmo y fuego: música corporal en estado puro. Así lo demuestra, por ejemplo, en una pieza en solitario antes de un fandango de Amadeo Vives y un interludio de zarzuela de Gerónimo Giménez, por cierto todos ellos coetáneos más jóvenes y discípulos estilísticos de Albéniz.

A su lado la música, que si bien plástica aunque a ratos con un toque de música de salón y pese a contar con muchas bonitas piezas instrumentales, no pudo sino palidecer. Si bien, cabe reconocer que el largo aplauso final no se dirigió exclusivamente a la apasionada bailaora de flamenco sino también a la orquesta y a su director.

 „Sentir la música para poder expresarla bailando.“

Bettina Castaño